¡QUE LA LUZ DE CRISTO RESPLANDEZCA EN SU HOGAR!

30.03.2012 23:20

En uno de sus escritos un pensador y sociólogo español dice: "Tres plagas amenazan la humanidad, especialmente al mundo occidental en estos tiempos: El terrorismo, el Sida y el divorcio".

Mi comentario, es sobre la última plaga que destruye el fundamento de toda sociedad: EL HOGAR, y con él a la familia. Y es sobre la relación del hombre y la mujer como esposos, que el Señor me guía a escribir esta reflexión de carácter cristiano.

Cuando joven yo pensaba, que el maltrato, abuso, indiferencia, egoísmo, falta de perdón, infidelidad y separación de hecho o de derecho, sólo se daban en los hogares de las personas que no profesaban la fe cristiana conforme a las sagradas escrituras. (2 Timoteo 3:16).

Hoy la triste realidad y las estadísticas, me han hecho comprender que los hogares de los hijos de Dios, en esta área, no son inmunes a la quiebra de valores y que los hogares de los creyentes tienen preferencia en los planes de Satanás y sus demonios. (Juan 10:10).

Ellos saben que si logran dañar los hogares del pueblo de Dios, las primeras víctimas serán los hijos, después la iglesia, y en ese orden, la comunidad donde viven los esposos afectados (vecinos) y el testimonio de la fe cristiana a nivel de la unidad, amor, justicia y santidad, quedará fuertemente comprometido. "¿De qué sirve una sal desvanecida? Si no sala, no sirve…y lo mejor es tirarla. Preste atención el que sabe entender mis palabras. (Lucas 14:34,35 N.T.Viviente).

Tengo un consejo, (no de mi propia cosecha) para los hermanos casados. Ame, cuide, sea considerado, compasivo y ¡respete a su esposa! No le ponga "sucursales". Dios nos da un principio muy elevado a los esposos en nuestra relación con ellas. ("Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella" Efesios 5:25 Versión Internacional) El nos lo pide, toca a nosotros obedecer.

Un consejo para las esposas:

  1. Muestre interés por su esposo, comparta junto a él y con él sus gustos, o al menos demuestre simpatía, intereses físicos, culturales y espirituales; identifique con él sus momentos de alegría, dolor, sueños, esperanzas y metas. Pídale al Señor sabiduría para dirigirse a él con respeto, cariño y una sonrisa; las cuales cosas serán adorno y darán gracia a su relación conyugal.
  2. Cuando usted esposa tenga a su esposo como centro de su vida, (después de Cristo), su hombre en la inmensa mayoría de los casos, no buscará otra mujer. Es que, mi querida dama cristiana, a nosotros los hombres también nos alegra que nuestra esposa nos admire, elogie de vez en cuando, y que nos de un lugar importante en su vida.
  3. Dice un Psicólogo cristiano: "El hombre necesita, generalmente un área de conquista, y cuando pasa de los cuarenta si su mujer no se presta, por su comportamiento y actitudes para ser ese territorio, corre el riesgo de que Satanás ataque a su esposo por medio de otro territorio para conquistar:" Y ese territorio es otra mujer, que estará lista a brindarle la atención, el cariño y ternura que usted esposa le da a cuenta gotas a su esposo, por aquello de que el matrimonio es el inicio de una carrera de conquista…" Hasta que la muerte los separe". Porque en el área de los sentimientos, la conquista es permanente. Esposos(as): ¿Quién de nosotros(as) puede decir honestamente que no hemos tenido días malos en que la tentación ha tocado la puerta de nuestro corazón? El Diablo sabe que si logra hacernos pecar deshonraremos en alto grado el nombre de nuestro Señor de gloria. Yo personalmente estoy consciente que si aflojo mi mano del Señor Jesús, mi vida sería barro maloliente. Sólo El nos dará las victorias día a día, hora a hora y minuto a minuto, no juguemos con fuego. (Proverbios 6:27-29).

A pesar de cualquier dificultad, desacuerdo, desengaño y desilusión a nivel matrimonial; no rompamos la unidad conyugal, por amor a Dios, a nuestras esposas(os), a nuestros hijos, a la iglesia del Señor, a nosotros mismos y a esa gran nube de testigos que nos rodea y por encima de cualquier dificultad miremos con los ojos del espíritu a Él (Hebreos 12:1-4).

Si usted querido hermano(a) ha caído en pecado de adulterio; hay una palabra del Señor para usted: 1) Reconozca su pecado. 2) Confiéselo. 3) Abandónelo. 4) Haga la reparación necesaria, según su caso particular. Cuando David adulteró con Betsabé y fue confrontado por el Profeta Natán, él reconoció su pecado con sinceridad y su pecado le fue perdonado. (2 Samuel 12.12; Proverbios 14.1).

Ahora quiero dejar con usted una palabra de aliento, consejo y enseñanza en relación con la unidad que Dios quiere que cuidemos, con aquella persona a la cual nos unimos un día delante de Dios y de muchos testigos por medio del vínculo matrimonial y de la cual tendremos que responder ante Dios y Padre. ("Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". Génesis 2:24).

Serán una sola carne. Me habla de unidad. Vivimos en tiempos muy malos. El relativismo moral en cuanto al sexo está a la orden del día; en la cátedra, los medios, la sociedad, nunca como antes a nivel político y gubernamental el matrimonio, como unidad, se había visto tan seriamente amenazado.

El Señor manda a sus hijos casados que guardemos la unidad matrimonial como un tesoro. En Éxodo 37:8 Leemos: …"Los hizo de modo que ambos extremos de los dos querubines formaran una sola pieza con el propiciatorio". No fueron hechos de dos piezas diferentes y luego unidos; no. El artesano tomó un bloque de oro y los trabajó hasta darle la forma adecuada ordenada por el Dios eterno: Dos querubines. En relación con los esposos, Dios desea y nos ordena, como esposos, que actuemos y vivamos en unidad.

Lo anterior no quiere decir que tenemos que perder nuestra individualidad o personalidad. No es un "Nirvana" en que la personalidad queda anulada, es más bien que las dos personalidades, esposo y esposa, se complementan armoniosamente, hasta parecer uno, en propósitos y metas, teniendo un norte definido y claro al cual se dirigen (con la guía divina); reflejar a Cristo en el hogar y en la sociedad. Sujetándose, en común acuerdo, a la cabeza que es Cristo. Después de hablar de los deberes conyugales a las esposas y esposos, el Apóstol inspirado concluye su enseñanza con estas palabras: ("…vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal, ni insulto por insulto;…porque para esto fueron llamados, para heredar bendición." 1 Pedro 3:8,9 NVI).

Es importante observar que los dos querubines se encontraban a cada lado del propiciatorio y es el sitio, ("…donde me encontré contigo" Éxodo 30:6) Sí, es el lugar donde nos encontramos con nuestro Padre celestial.

¿Qué podemos sentir y recibir en la bendita presencia de nuestro Padre? Bendición, paz, amor, guianza, consuelo, gozo, refrigerio, felicidad, descanso y perdón; pero también: reprensión, exhortación y en algunos casos disciplina.

Quizá usted hermano o hermana este pasando momentos de crisis en su matrimonio. La armonía, entendimiento, comprensión y ternura que existió en el principio han ido desapareciendo por diferentes motivos y variadas circunstancias, a tal punto que cuando usted se levanta por la mañana se pregunta, al observar a su cónyuge y sentir una sensación de desencanto; "¿Con quién me casé, Dios mío? Hemos dejado, por descuido, ocupaciones, preocupaciones etc., que en nuestro jardín interior las rosas de la ilusión, amor y ternura se marchiten y los cardos de la rutina, el mundo con sus afanes, el cansancio, el hastío y otras malas yerbas alimentadas por Satanás den frutos de maldición. Usted por descuido espiritual ha abierto la puerta al maligno y mientras usted se compadece por su "mala elección" el Diablo se ríe, porque el muy astuto sabe que si usted cae, hará caer a su cónyuge, a sus hijos y como las fichas puestas en fila de un dominó maldito se derrumbará su hogar y será usted con otros cientos de hogares arruinados, la quinta columna que debilitará el testimonio cristiano a nivel de la sociedad. (1 Pedro 5:8).

"Los querubines extendían sus alas por encima" (Éxodo 37:9). No se extendían hacia los costados, ni tampoco hacia abajo, pero sí se extendían hacia ARRIBA. La enseñanza es clara: Sólo de arriba, de Dios, nos podrá venir ayuda. Pongamos nuestra esperanza y afecto en El y en todo lo que esté relacionado con El. Procuremos con diligencia permanecer en todo lo que nos edifique. (Colosenses 3:1-3). Así nuestro matrimonio será guardado, prosperado y bendecido.

Presentemos nuestras alabanzas, adoración, trabajos, servicio, necesidades y hogar al trono celeste implorando el socorro divino conforme a su gracia, en el nombre bendito de Cristo, nuestro Señor.

Que el sea el eje de nuestras vidas y de nuestro hogar. Nunca ambicionemos las comodidades que otros tienen. "Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque, Dios ha dicho: "nunca te dejaré; jamás te abandonaré" (Hebreos 13:5). Muchos hogares han sido dominados por el ansia de poseer lo que no tienen, otros por la mala pasión a la mujer (o el hombre) ajeno. (Éxodo 20:17).

No permitamos que otras personas se entrometan en nuestras relaciones conyugales y traten de robarnos las bendiciones que el Señor tiene para nosotros. El nos resolverá los problemas en su tiempo y de acuerdo a su voluntad y dispondrá todo para nuestro provecho espiritual. ÉL pondrá en orden las circunstancias para nuestro bien, y tomará el control de las personas que nos quieren dañar, a nivel personal o de pareja. ¡DIOS BENDIGA TU HOGAR QUERIDO HERMANO!

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