ALBERGO UN SUEÑO

30.03.2012 23:48

El 28 de agosto de 1963, observaba el amanecer el ministro evangélico Luther King, con actitud esperanzadora. Toda la noche había estado orando y trabajando en la composición del mensaje que se había comprometido a pronunciar, en la marcha que se iba a desarrollar frente al monumento, que la nación americana había erigido en tributo a otro gran hombre de ese país: Abraham Lincoln, el cual, cien años antes, había abolido la esclavitud. Pagando con su vida la libertad de millones de seres humanos esclavizados por la particularidad de pertenecer a la raza negra.

A las tres de la tarde de ese memorable día, personas de todas las razas y clases sociales se volcaron a la calle, hasta convertirse en gigantesco río humano, que esperaba con ansiedad las palabras del hombre que los norteamericanos reconocían como el líder moral de la nación; el pastor cristiano Luther King JR.

Fue en ese día que este varón de Dios pronuncio, no sólo una hermosa pieza oratoria, sino que plasmo en cortas frases, la esperanza más profunda, que en diferentes situaciones y circunstancias y sin importar el tiempo, las distancias, el sexo o nacionalidad todos los seres humanos anhelamos para nuestras patrias: vivir en una sociedad donde impere la libertad, la justicia (no amañada) el respeto y la dignidad.

Estos hombres compartieron los mismos ideales –nutrieron sus vidas en las Sagradas Escrituras- y rindieron culto a un mismo Señor y Salvador; el Señor Jesucristo y ambos fueron asesinado por la intolerancia racial.

Dejo con el lector unos partes del sermón que ese 28 de agosto, que cambió, al poco tiempo, las leyes concediendo plena igualdad a los descendientes de los esclavos y por implicación a los emigrantes de raza indígena.

"Albergo un sueño…algún día los hijos de los ex -esclavos y los hijos de los ex -propietarios de tierras se sentaran en la mesa de la igualdad."

Albergo un sueño…algún día mis cuatro hijos y los hijos de sus hijos no se les juzgara por el color de la piel, sino por su comportamiento; se tomaran de la mano y beberán de la misma copa…

Albergo un sueño…algún día los hombres no tendrán división,…algún día seremos una…sola patria…"

Yo también albergo un sueño, porque cuando no hay sueños, no hay esperanzas. Sueño con una patria sin secuestradores. Sueño en mundo sin terroristas. Sueño en que se acabe la deshonestidad en la política, sueño en que nuestros niños no mueran de hambre y que nuestros ancianos no sean discriminados y abandonados por sus familias y la sociedad. Sueño que los cristianos, a pesar que cualquier diferencia doctrinal y enfoque teológico, seamos solidarios, justos, amorosos y perdonadores, para que no se tenga que decir de nosotros, como expreso Ganhdi el libertador de la India; cuando observo el comportamiento de los "cristianos" de Sudáfrica: "me gusta Cristo; no así los cristianos."

Sueño que mis compatriotas lleguen a conocer experimentalmente al ser más maravilloso y extraordinario que ha pisado nuestro mundo: el Señor Jesucristo. El único que tiene el poder para cambiar vidas y destinos.

Como se que todos mis sueños en este mundo caído no se concretaran un ciento por ciento, abrigo la esperanza que usted como yo, amado lector, demos nuestro pequeño aporte, como luz, en medio de tantas tinieblas. En mi caso particular le ruego al Señor que Él me dé más de Su Gracia para ser hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy.

Eso si, tengo la convicción de que todos mis sueños serán una realidad en el "Kairos," tiempo perfecto, de Dios en el glorioso mañana en que Su Autoridad, Justicia, Paz y Presencia -literal- estará con sus hijos, como esta escrito en la palabra inspirada: la Escritura. "entonces vi una nueva tierra… y un cielo nuevo, por que la tierra y el cielo que conocemos desparecieron. Y yo, Juan, vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de donde estaba Dios…la casa de Dios esta ahora entre los hombres, y El será su Dios. El les enjugará las lágrimas y no habrá muerte ni llanto, ni clamor, ni dolor, porque estos pertenecen al pasado. y el que estaba sentado en el trono dijo: yo hago nuevas todas las cosas." Apocalipsis 21:1-5 L.B.D.

Mientras lo anterior se cumple dejo con usted el consejo apostólico: "por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente y merezca elogio…y el Dios de paz estará con ustedes." Filipenses 4:8; 9 N.V.I

Sean bendecidos por el Señor.

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