EL AMOR ES FRUTO DE ESPÍRITU 1 DE CORINTIOS 13

10.09.2012 12:30

Sobre el amor ágape, el cual es descrito con suma claridad por el apóstol. Parece que una inmensa mayoría de creyentes tiene poca o ninguna comprensión. Lo anterior es una tragedia ya que una vida cristiana, solo será poderosa y efectiva cuando se vive en amor, con amor, y para el amor. Por una razón poderosa: Dios es amor.

En un sentido, el amor divino desafía la descripción. Ninguna definición abarca todas las facetas del amor ágape, y porque no se le puede encajonar o enfrascar, hay mucha gente que persigue un mito en lugar de buscar el amor en las sagradas escrituras.

Para amar, en el sentido más elevado del término tenemos que ir primero a la fuente del amor y reconocer que Jesucristo es el Don del amor del Dios y Padre hacia nosotros 1 de Juan 4:8

Dios sabía que no podríamos amar sin haberlo sentido y experimentado primero.

Él nos expresó su amor en forma humana para ayudarnos a captar la paciencia, la bondad, la humildad, la confianza y el gozo contenido en su perfecto amor. De hecho, cada cualidad del carácter presentado en la lista del fruto del Espíritu Santo, puede resumirse en la palabra amor.

Dios desea que cada hijo suyo sea un canal de ese amor. El apóstol Pablo explicó con profundidad y al mismo tiempo con sencillez lo que es el amor a los creyentes de Corintios y por lo mismo sintetizó la preeminencia del amor en esta breve sentencia: “Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres, pero el mayor de ellos es el amor” 1 de Corintios 13:13

El amor, amado lector es un premio para ganar. En 1 de Corintios Pablo dice: “Seguid el amor” 14:1. La palabra “Seguid” connota actividad con grandes esfuerzos, él emplea la misma palabra cuando dijo. “Prosigo  a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3: 14. Debemos hacer del amor de Dios nuestra principal meta.

El amor es la cima de la gracia. Al decir “Seguid” Pablo nos anima a ser celosos, de cuidarnos de cualquier cosa que nos pone obstáculos en aproximarnos a este sublime ideal. Consiente y subconscientemente cada hora de cada día, debemos perseguir paciente y persistentemente este bendito amor, el cual debe concretarse en el prójimo, pero especialmente en nuestros  hermanos en Cristo.

Él es claro: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe”.

Algunos traductores nos dicen que una traducción más correcta sería: “Vengo a ser como campana que resuena…” Me llama la atención lo anterior, porque una de las características de una campana es que es hueca, por eso hace tanto ruido, y eso es un creyente sin amor, ¡Hueco o vacío, sin contenido espiritual interno! Y eso es lo que hace que el mundo no pueda ver al Cristo de la gloria y creer en Él. Dios nos ayude a hacer un inventario de nuestro andar en el Señor. “Andad en amor”

Tal y como dijimos antes que el amor ágape es la sublime expresión del pináculo de la Gracia, porque el Señor no nos bendice porque nosotros seamos buenas personas, sino que nos bendice a pesar de que somos pecadores.

También el amor es un objetivo de la oración. Pablo lo expresó con claridad: “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia, que son por medio de Jesucristo, para Gloria y Alabanza de Dios”  Filipenses 1:9-11.

La palabra “abunde” es la contraria a escases, y “medida” me habla de inundación,  como la onda del mar que se rompe sobre las rocas y arenas de la playa.

Sería un buen ejercicio pedirle al Señor antes de levantarnos, que nos haga abundar en tan bendito amor.

El amor es un fruto que necesita tiempo para producirse. Recuerde hermano: La semilla tiene que germinar, luego se observa el primer brote, más tarde se ve la flor, y después viene la polinización, entonces con el tiempo y con el calor y el frío, juntamente con los vientos contrarios, se produce el fruto maduro.

Pensando en este proceso espiritual, es que siento que el Señor habla a mi corazón diciéndome: “No te enojes ni critiques al hermano inmaduro, porque antes de llegar a la madurez, tiene en el proceso que pasar por varias etapas de crecimiento, hasta llegar a la culminación de ser una persona en que se manifestó el amor, el cual es “ Sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no se envanece, no es orgulloso, no se irrita, no guarda rencor, todo lo sufre, todo lo soporta; soporta la crítica injusta, soporta el maltrato emocional, soporta el dedo acusador, y el abandono.

El gran predicador Moody, relató la maravillosa experiencia que tuvo con la llenura del Espíritu Santo en su vida: “Un día en Nueva York, tuve una maravillosa experiencia, solo puedo decir que Dios se me manifestó de tal manera con su amor, que tuve que pedirle que detuviera su mano de gloria. Me inundó su amor que caí abrumado, no podía resistirle, es algo inefable, maravilloso, pero irresistible por nuestra condición humana. Desde ese día mi corazón rebosa de compasión para el pecador perdido, y de compasiva compasión para mis hermanos débiles e inmaduros.

No volví a acusar a nadie,  pero sí a orar; no volví a juzgar a nadie, pero sí a orar; no volví a creerme superior a nadie, pero sí a ser más humilde en mis apreciaciones  y juicios. Lo anterior me ha llevado a comprender, el por qué mi Señor Jesucristo murió por mí, a pesar de mis pecados, porque me amaba. Él quiere que amemos sin ser jueces; si queremos ser bendecidos con la llenura de su amor.

Algunas personas son extremadamente difíciles de amar por su mal carácter. Son personas pendencieras, intrigantes, chismosas, orgullosas y amargadas.

Hace un tiempo me visitó una señora y me contó su historia, historia de amargura y odio hacia sus padres. La estuve aconsejando y al terminar le dije: “Hasta que usted no perdone a sus padres, usted no tendrá paz en el asunto” y le aconsejé que recibiera con espíritu de arrepentimiento al Señor Jesucristo, el cual llevó en su cuerpo crucificado todo su dolor y amargura.

¿Cómo amarlos si me han hecho tanto daño? Le dije: Por la fe vete a tu casa, y cree que Dios te dará un nuevo amor hacia tus padres. Es cuestión de voluntad y tus sentimientos irán cambiando gradualmente con el paso del tiempo.

Yo personalmente he experimentado lo anterior. Sé que hay bendición cuando tu oras con la intención de perdonar y después el siguiente paso, amar.

¿Cómo puede usted amar? Piense en alguien que usted recuerde con antipatía; recuerde que Cristo murió también por esa persona. “Porque de tal manera amó Dios al mundo”……y entre ese mundo está la persona a la cual no miramos con agrado.

El fruto del Espíritu es el amor ágape. Si no hay esta clase de amor en nuestra vida, estamos muertos, porque escrito está: “Si hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase todos los montes, y no tengo amor, nada soy.”

Recuerde amado lector, sin amor no somos nada ante Dios.

Ni hablar en idiomas desconocidos, ni decir profecías, ni por entender cosas difíciles que están ocultas para la gran mayoría del pueblo de Dios, ni por tener una fe especial que conlleve sanidad para los enfermos, etc., No tiene ante Dios ningún valor, si estamos vacíos de amor incondicional.

El amor es el Sol de los demás dones, sin él es como dice una canción española “Como noche sin mañana, como barca sin barquero, solo con mi corazón”.

Antes dije que un creyente que no refleja el amor de Cristo en sus relaciones con el prójimo, es como una campana que hace mucho ruido, pero que por su misma naturaleza es hueca, vacía, y sin contenido.  Una campana es un cascaron de metal. El símil es apropiado, porque la vida cristiana es más que congregarse, cargar la biblia y cantar himnos. Es más que usar palabras de corte evangélico y dar ofrendas.

Ahora examinemos brevemente algunos principios fundamentales que demuestran la enorme importancia de los frutos. Los frutos, como podemos ver en 1 de Corintios 12 y 13, son la expresión externa de mi verdadera personalidad o ser interior.

  1. EL FRUTO DEL ESPÍRITU, SANTIDAD, AMOR, Y BUENAS OBRAS

Revelan públicamente quien es el Señor Jesucristo en mi vida. Escrito está: “Así alumbre  vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” Mateo5:16.

Cuando un creyente lleva o tiene buenos frutos, está exhibiendo el amor y poder de Dios ante otros, y también que llevar frutos es la expresión sublime de la gracia del Señor en nuestras  vidas. El fruto atrae a otros a Cristo.

 

  1. EL FRUTO DA GLORIA AL DIOS TRINO

Escrito está en el Salmo 23:3 “Guíame por sendas de justicia, por amor de su Nombre”

El resultado de nuestras buenas obras, es que el nombre de Dios es glorificado ¿Y no cree amado lector@  que glorificar a Dios es suficiente razón para llevar fruto?

 

  1. EL FRUTO ES PRODUCTO DE TENER UNA ESTRECHA RELACIÓN Y COMUNIÓN CON CRISTO

En Mateo 7:17 y Santiago3:11 se declara que el buen árbol produce buen fruto y que una fuente pura produce agua potable y limpia.

 

  1. SOMOS SALVOS PARA LLEVAR FRUTO

En las reflexiones anteriores dije: “Cristo no maldijo la higuera por llevar poco fruto, o por que fueran pequeños; la maldijo porque al revisarla, no halló ningún fruto. Dios no bendice a cristianos desprovistos de buenas obras, Él nos insta a llevar mucho “fruto”.

¿Por qué Cristo hace énfasis en llevar fruto?

Porque no hay bendición del cielo para los estériles espirituales. Dicho de otro modo. Es posible vivir como un simple miembro de la iglesia, ser un seguidor a distancia, sin compromiso, en otras palabras ser un creyente tibio. Ya sabemos que el agua tibia provoca vómito. Sin una unión y comunión con el Salvador, no hay vida. Él nos previene de esa triste condición, cuando nos dice: “Permaneced en mí”.

Porque la permanencia es vivir con Él y para Él. No apartarse de Él, como ilustración; el matrimonio solo tiene sentido y valor cuando los esposos viven permanentemente juntos, y no aparte uno de otro.

El fruto no es un asunto externo. Los frutos no se limitan solo a manifestaciones externas de buena conducta, sino a los motivos, sentimientos y actitudes. Cuando hablamos de frutos de justicia, hablamos de los frutos de Cristo, pues Él es el dador de toda justicia.

Debe quedar claro: Nosotros no podemos producir frutos, sino llevar frutos, por eso Cristo dijo. “Sin mí, nada podéis hacer” nunca llevaremos fruto aparte de Cristo, y por lo mismo Él nos insta a permanecer en Él.

Sólo unido a la vid,  Cristo, llevaremos buenos y abundantes frutos

El verdadero amor es fruto del Espíritu dije con anterioridad, como también dije que fuimos redimidos para que llevemos no solamente fruto, sino mucho o abundante fruto. También dije que el Señor no desea hijos estériles, sino productivos.

La vida de un hijo de Dios es más que congregarse, cantar himnos, y dar ofrendas. No es seguir a Cristo a la distancia, sin ningún compromiso. Fuimos llamados a servir y servir en el marco de la compasión, sin juicios maliciosos en relación a las personas que servimos. La anterior conducta desvirtúa el verdadero espíritu del servicio.

Ahora tenga presente amado lector: los frutos del Espíritu no se limitan a las manifestaciones externas de la conducta, sino a nuestras motivaciones, sentimientos y actitudes íntimas. El amor, la paz, el gozo, etc. nos llega por la única fuente de amor; el Señor Jesucristo.  ¿Desea amigo lector llevar mucho fruto? Entonces desvíe su atención del fruto y concéntrese en permanecer en la vid, Cristo. Este es el único camino para producir fruto verdadero, justicia genuina, correcta obediencia para que Dios sea glorificado en nuestras vidas.

Siendo joven fui invitado a cenar a un hogar, al sentarme a la mesa vi un hermoso racimo de uvas intente coger una para comerla pero no pude arrancarla del racimo, ¿sabe por qué?  Porque eran uvas plásticas, y como se parecían a las verdaderas.

Mi pregunta es: ¿qué tipo de fruto lleva usted en su vida? Verdaderos o de plástico, tales frutos no glorifican a Dios, estos frutos exaltan a la persona, una iglesia, como la de Laodicea, no traen gloria a Dios……tú dices yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Apocalipsis 3:17

Esta iglesia, como muchos creyentes, si era rica en uvas plásticas.

Aparentemente el Señor tiene más esperanza en bendecirnos cuando no hay una uva en nuestras vidas, que cuando ella está llena de uvas plásticas, y estas uvas de plástico representan nuestra propia justicia.

Pero en nuestra conexión con Cristo,  por medio de nuestra comunión con Él, en el proceso de permanencia en la vid, Cristo, recibimos la capacidad de ser productivos, amor, santidad, y buenas obras. Entonces descubriremos el secreto de llevar fruto genuino en abundancia, puesto que esto solo es posible por el poder del Espíritu en nosotros, por la acción divina en nosotros, “tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad. “Filipenses 2:13.

Sólo el Señor recibirá el crédito, no vosotros, toda la gloria y la alabanza serán para Él.

Ahora doy por terminada esta reflexión con un pensamiento del escritor cristiano Billy Graham “La generosidad hace que abunde la acción de gracia en nosotros para que Él sea exaltado en nuestros vasos de barro

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