RESPUESTAS SIMPLES A PROBLEMAS COMPLEJOS

30.03.2012 23:04

Es verdad que hay problemas en que un consejo sencillo es suficiente y tiene sabiduría, también que la sencillez es una virtud cristiana. Pero también es cierto que hay situaciones, problemas en la vida de las personas, que por su complejidad requieren un análisis profundo para descubrir el origen y desarrollo del problema, el porqué de sus implicaciones posteriores y su posible solución.

Moisés fue sabio porque supo rodearse de hombres sabios para compartir su ministerio, delegando autoridad en ellos, para impartir justicia entre el pueblo de Dios diciéndoles:

"Y entonces mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el extranjero." Deuteronomio 1:16.

Pero estos hombres fueron escogidos con inteligencia espiritual: "Y tomé a los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y los puse por jefes sobre vosotros, jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez, y gobernadores de vuestras tribus." Deuteronomio 1:15. No solamente debían ser expertos, preparados intelectualmente, sino sabios en el discernimiento y con visión espiritual.

Todos conocemos "consejeros relámpago", aunque bien intencionados, siempre tienen la fórmula bíblica para "solucionar" los problemas de los demás: si usted está sin trabajo: "pues… consígalo"; si preocupado: "pues… no se preocupe"; "tenga una mente positiva", nos dicen estos ‘sabios’; si es celoso: "pues… grábese el en pensamiento a Gálatas 5:20"; si tiene prejuicios raciales: "…comience a amar a todo el mundo"; si es tímido: "pues…¡vuélvase extrovertido!".

Este tipo de consejería es como esas recetas para hacer bizcochos, los gramos de los materiales y las temperaturas deben ser siempre iguales. Es lo que yo llamo "respuestas simples" a problemas que en su inmensa mayoría tienen su origen en lo más profundo de la personalidad, y que empezaron no solo en la niñez, sino en y con los padres, los cuales contribuyeron a modelar nuestra personalidad con sus actitudes, trato, ejemplo y enseñanza, que a través de los años son para nosotros, por transferencia, personales porque nos es imposible que su poderosa influencia no deje profunda huella en nuestra personalidad y cuando esa herencia es negativa, las consecuencias son destructivas e inevitablemente afectarán a las personas con las que nos relacionamos, especialmente a los seres amados más cercanos.

Es muy sencillo "arreglar" los problemas ajenos, pero la verdad es que lo que hemos hecho son malos "remiendos". "Nuestras puntadas e hilo" no fueron de la mejor calidad.

En la vida cristiana hay muchas cosas que se deben aceptar por la fe. Al través de los años, he aprendido a distinguir entre los que toman solamente la fe y los que creemos que la fe no es estática sino activa, es LA FE VERDADERA QUE SE CONJUGA CON EL VERBO.

Mi fe en el sacrificio de Cristo, para darme la salvación por gracia, es correcta, y por cierto, una maravilla de Dios casi incomprensible, pero verdadera. Uno puede creer con todo el corazón, en lo interior y funciona en relación con la salvación, pero un hermano con exceso de peso no podrá adelgazar sobre esta base doctrinal y con oración, a no ser que disminuya el consumo de alimentos y controle la ingestión de grasas y harinas.

Como creyente se que todas las soluciones a cualquier problema comienzan en Dios, y confío en su infinito poder y compasión, pero a su vez sé que solo después de someternos al Señor, es que podemos recibir respuestas que no son tan simples porque implican un cambio interno que nos lleva a la ruptura de un pasado, que aunque miserable, de tanto vivirlo no solo nos atrae sino que aún nos agrada, porque le gusta a nuestro yo y esa ruptura de todo un esquema de comportamiento que ya forma parte de nuestra personalidad, trae mucho dolor, porque conlleva humillación. No queremos reconocer nuestro orgullo y amargura, un costo que en muchos casos no queremos pagar.

Yo personalmente, cuando visito un consejero cristiano, espero respuestas inteligentes, firmes y amorosas, que proporcionan la seguridad de una persona sabia y experta que no se sale por la tangente con frases facilistas y baratas donde la claridad y objetividad están ausentes. Es básico que un consejero cristiano sea compasivo como corresponde a un discípulo de Cristo. Espero que tenga el valor de no disminuir la gravedad de mis actitudes y conducta equivocada. No quiero "caramelos", mejor lo amargo y punzante, si es necesario, solo así puede el Espíritu Santo actuar con libertad.

Como hijo de Dios sé lo fundamental que es una fe sólida, entiendo los mandamientos divinos, y lo importante de la obediencia, pero es triste que en algunos casos no podamos ver más allá de la letra; y ella sin el Espíritu, mata (II de Corintios 3:6).

Todas las personas enfrentamos dificultades de diferente naturaleza y magnitud, no solamente a nivel personal, sino interpersonal; en este último caso, los problemas más comunes son con las personas más cercanas a nuestro corazón, ya sea entre esposos, padres, hijos, hermanos y personas que están bajo nuestra responsabilidad y naturalmente, los hermanos en la fe; estos casos son los más dolorosos y difíciles de solucionar porque tenemos la tendencia de exigir un comportamiento justo y amoroso a las personas que más amamos; y es lógico esperar reciprocidad a nuestros desvelos y sacrificios. Lo anterior incluye el cuidado pastoral. Desafortunadamente el maltrato, la dureza, el desamor, los celos, la ingratitud y el fenómeno del machismo en muchos hombres, ensombrece y daña muchas relaciones en el nivel matrimonial hasta provocar la ruptura, sufriendo múltiples problemas la célula familiar.

El pecado, el medio ambiente pagano de nuestra sociedad, los conflictos en el hogar, el colegio, trabajo y amistades, inconvenientes, etc., son en muchos casos, en grados variables -según la persona-, los generadores de problemas en todos los niveles, siendo el primero el pecado, la causa primaria de todos los desequilibrios que generan conflictos, los que a su vez evolucionan en muchos casos, en verdaderas tragedias.

Es una realidad que hay conductas parecidas pero diferentes, por lo mismo cada conflicto es distinto aunque se parezca a otro. La razón es que cada persona es diferente a los demás, ningún caso es matemáticamente exacto a otro, debido a muchos factores físicos, anímicos, morales y espirituales que se conjugan, para que el resultado final, sea diferente en cada persona.

Por lo anterior, es lógico el porqué las personas necesitan una consejería sabia de personas que no solo tengan capacidad intelectual, sino madurez y experiencia y lo más importante: que sepan depender de la gracia y sabiduría Divina para que su consejo sea el correcto.

Todo consejero sabe que toda persona en los niveles más profundos de su personalidad reacciona de manera diferente a los demás, porque cada persona es una entidad moral irrepetible en el universo. Nunca existirá nadie idéntico a otro, cada persona es exclusiva, no ha habido ni habrá, desde la creación, una clonación moral ni espiritual idéntica, nunca habrá nadie igual a usted ni a mí, querido lector.

Es sencillo mostrar los objetivos y qué es lo ideal en determinada situación, esto lo puede hacer cualquier persona con mediana preparación y buena voluntad, mas este tipo de consejería es superficial en resultados, porque tiende a generalizar todos los conflictos que tengan algún parecido entre sí.

Un consejero sabe que es básico descubrir las causas que originaron el conflicto y otras situaciones secundarias que lo han fortalecido y reforzado, produciendo conductas anormales, lo que a su vez crea vivencias traumáticas, las cuales se integran a nuestra personalidad llegando a ser parte misma de nosotros. Cristo lo resumió en pocas palabras: "Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado." Juan 8:34

Sí, es muy sencillo decirle a una persona dominante que lo ideal es respetar la libertad de los demás no violentando a otros a actuar como nosotros lo deseamos. Pero, ¿cual es la causa que ha llevado a esa persona a ser un pequeño dictador?

El buen consejero cristiano sabe que tiene que ayudar a esa persona a descubrir el origen de su frustración y amargura y animarle para que vaya al médico divino, Jesucristo, El cual puede sanarle permanentemente.

Los diagnósticos simplistas no funcionan porque es indispensable llegar al subconsciente a través de la parte consciente, es esa especie de casete donde se guarda todo recuerdo, emociones reprimidas que cuando no son manifestadas a su debido tiempo, causan tanto daño; son una especie de "basura" mental, emocional, que infesta nuestra personalidad: es allí donde llega todo consejero cristiano con sabiduría, amor, tacto y claro, con la Poderosa Palabra de Dios y con Poder del Espíritu Santo para que halla una verdadera liberación… si el ‘paciente’ lo permite.

Tal clase de consejería necesita tiempo, paciencia y mucha comprensión. No es una labor de herrería, sino de alta ingeniería. Consejeros simplistas en su inmensa mayoría lo que dan son "aspirinas" psicológicas, paños de agua tibia que no llegan a la raíz del problema.

Que Dios nos ayude a ministrar a las personas según el don que Él nos ha dado y no apoyarnos en nuestra propia inteligencia.

Escrito está: "Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina." Proverbios 12:18.

El consejero sabio trae soluciones sabias. Ya lo declaró la antigua y popular sabiduría: "zapatero a tus zapatos".

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